La novela histórica y la ciencia ficción

El pasado 13 de octubre Juan Miguel Aguilera y Javier Negrete, dos de los escritores insignia de la ciencia ficción y la fantasía en España y autores también de numerosas novelas históricas, participaron en la XXX Hispacon que tuvo lugar en Urnieta dando la charla “Relación entre la novela histórica y la ciencia ficción”. Desde el blog de la colección hemos preparado este artículo, revisado por los propios Aguilera y Negrete, destilando algunas de las ideas discutidas en dichas conferencia, cuyo vídeo íntegro podéis ver aquí.

LA RELACIÓN ENTRE LA NOVELA HISTÓRICA Y LA CIENCIA FICCIÓN

La ciencia ficción y la novela histórica comparten un aspecto que, a su vez, las diferencia de otros géneros como la novela negra o la novela realista: ambas sitúan al autor en una posición desde la quede debe fascinar al lector ambientada en un mundo que no es el suyo, ya sea este un mundo alienígena, un mundo de fantasía o una sociedad que habitó realmente el planeta tierra varios siglos atrás. Esa falta de familiaridad con el contexto obliga al escritor a explicar determinados elementos que en una ambientación más cercana al lector contemporáneo podrían darse por supuestos. Por ejemplo, aunque nadie necesita que le expliquen que es un timbre el lector sí puede agradecer alguna información sobre la utilidad de un “tricorder” o saber que una “alícula” era una prenda utilizada por los pastores del antiguo Imperio Romano. Ese extrañamiento le confiere a la novela histórica, como sucede con la ciencia ficción, un distanciamiento que permite modificar la perspectiva y tratar determinados temas que, en un contexto literario realista, arrastrarían consigo todo un bagaje de connotaciones e ideas preconcebidas del lector y del propio escritor. Uno de los primeros ejemplos que vienen a la cabeza es el del integrismo religioso: ¿cuán diferente sería leer una novela que tratará el tema recurriendo a la figura de un integrista islámico o leer una novela que hablara del mismo tema en un planeta alienígena con razas inventadas por el autor? Más que defender que una opción es mejor que la otra, lo importante es darse cuenta de que las connotaciones que se desprenden de cada una de ellas son diferentes. Un ejemplo literario más o menos relacionado podría ser la novela “Muerte de la Luz” de George R.R. Martin y el mundo que describe, en el que los hombres se casan con los hombres y las mujeres son relegadas a la condición de ganado cuya única función es la reproducción. En la novela de Martin una compañera del protagonista se enamora de un hombre de ese planeta y le sigue para vivir con él. Cuando el protagonista se entera de cual es allí el papel de la mujer emprende un viaje para ir a buscarla y eso da pie a una novela de ciencia ficción realmente notable que se lee de una forma muy distinta a una hipotética novela paralela en la que un norteamericano se fuera a Afganistán en busca de una compatriota suya casada con un Talibán. Algo similar podría hacerse recurriendo a la novela histórica y ambientando la narración en una cultura pasada suficientemente alejada moral y culturalmente de la nuestra como para no despertar la alarma de nuestras ideas preconcebidas.

Otro punto en común entre la ciencia ficción, especialmente la más cercana a la ciencia ficción dura, y la novela histórica es la importancia que tiene el proceso de documentación previo a la redacción de la novela. Ya sea para establecer la verosimilitud de las ideas científicas en las que se apoyará una historia de ciencia ficción o para dar vida al contexto histórico en el que se desarrollará la trama de la novela histórica, este proceso de documentación es un componente crucial para dotar a la obra de profundidad y capacidad de inmersión. Tanto más transportado al mundo de la novela será el lector cuanto más completo sea este trabajo pero, de nuevo, el peligro (incluso la tentación) que acecha al autor es el de recurrir a infodumps o largas parrafadas de exposición enciclopédica que pueden obstaculizar la lectura del texto. En ocasiones, el autor disimula esta parrafada recurriendo a un artificio que ha sido caricaturizado con la etiqueta “Como bien sabes, Bob” o muchas otras formulaciones alternativas, en las que un personaje utiliza ese latiguillo para explayarse en tono profesoral acerca de las bondades de una teoría científica o el contexto histórico de determinada situación. Mucho más interesante, pero también exigente de una mayor habilidad por parte del autor, resulta la capacidad para incorporar dichas explicaciones en la trama de forma que formen parte integral de la misma, aportando algo más que la mera información contextual. Los mejores autores son capaces de proporcionar información y profundidad a través de pasajes de gran belleza, como hace Bernard Cornwell en su magnífica descripción de los arcos largos de los arqueros ingleses en su saga de Los arqueros del Rey al referirse a la relación entre los soldados y sus armas a través de un peculiar paralelismo con el cuerpo femenino.

En parte por el solapamiento entre ambos géneros y, en parte, por su deseo compartido de evocar lo que se ha dado en llamar “sentido de la maravilla”, los escritores procedentes de la ciencia ficción que han escrito novelas históricas pueden ofrecer un punto de vista muy particular. Algunos ejemplos son las obras de Juan Miguel Aguileras Rihla, con su inquietante descripción de los hombres jaguar descubiertos por unos exploradores árabes en plena exploración de la cultura maya, o La locura de Dios, planteada como novelas de ciencia ficción en un contexto histórico y con el deseo expreso de provocar ese sentido de la maravilla. En la introducción a la saga de novelas históricas Maestros de Roma de Colleen McCullough, por mencionar otro ejemplo, Alberto Cairo comparaba la popular serie de novelas romana con una obra tan conocida entre los aficionados al género fantástico como la Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin por su concepción y el tratamiento de la historia, aunque esa sensación de maravilla está ausente con frecuencia. La famosa saga de Martin, en cambio, es un magnífico ejemplo de obra de literatura fantástica fuertemente inspirada en acontecimientos históricos reales como la Guerra de las Rosas o el Muro de Adriano, convertidos en un concentrado de épica y sentido de la maravilla a través de un prisma de fantasía muy dosificado y un sentido de la escala temporal y geográfica tremendamente ambicioso.

Y si tenemos en cuenta que la Historia es una disciplina que incorpora con frecuencia creciente el paradigma científico entre sus recursos, no resulta demasiado difícil identificar los subgéneros de la literatura fantástica que proporcionan el campo de cultivo ideal para ese tipo de extrapolación de las ideas que tan bien se le da a la ciencia ficción, como la ucronía, la fantasía histórica o la historia oculta. En la ucronía, procedente de los términos ou (“no”) y cronos (“tiempo”), el novelista parte de la identificación de un punto Jonbar (recurramos a wikipedia: “acontecimiento singular y relevante que determina la historia futura”) para narrar los hechos que pudieran haber pasado si el río de la historia hubiera tomado otro ramal. Un buen ejemplo es El mito de Er, en el que Javier Negrete se refiere a la que tal vez sea la primera ucronía de la historia, la narración del historiador romano Tito Livio, para explicar lo que hubiera sucedido si Alejandro Magno no hubiera muerto envenenado en la Babilonia del 323 a.C. Como quiera que sea, incluso más allá de subgéneros específicos no hace falta buscar mucho para dar con obras de ciencia ficción inspiradas fuertemente en acontecimientos históricos conocidos, como por ejemplo la saga de las Fundaciones de Isaac Asimov, una actualización en clave de ciencia ficción del ascenso y la caída del Imperio Romano o los grandes paralelismos entre las novelas de Akasa Puspa de Juan Miguel Aguilera y Javier Redal y la historia de Carlomagno.

Se han propuesto concepciones de la historia como un proceso cíclico desde los tiempos del Antiguo Egipto y, bajo formulaciones diversas, reaparecen periódicamente. No es extraño, pues, que se haya convertido en un enorme repositorio para la imaginación de aquellos autores más interesados en explorar el futuro de nuestra especie. Aquí trabajamos con la imaginación; no debería costarnos un gran esfuerzo parafrasear la famosa sentencia para afirmar que “el pasado es un planeta extranjero, allí hacen las cosas de otra forma”.

2 pensamientos en “La novela histórica y la ciencia ficción

  1. Es de agradecer la tarea de difusión con la que RBA acompaña sus lanzamientos. Esta entrada, en concreto, es interesantísima tanto por el artículo de dos autores que han reflexionado en profundidad sobre el tema, como por hacer accesible la charla a los que no tuvimos la suerte de asistir al Hispacon.

    • Gracias por tus palabras, Ucronic.

      Nuestro objetivo es conseguir que el blog sea una plataforma de divulgación de la literatura fantástica interesante para todos, así que se agradecen los ánimos.

      Un abrazo y esperamos seguir viéndote por aquí.

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